martes, 15 de marzo de 2011

LA PIEDRA MUERTA

La piedra sagrada de Tandil

En la localidad de Tandil, en la provincia argentina de Buenos Aires, hasta comienzos del siglo veinte, existió una piedra muy singular. Una roca que misteriosamente oscilaba sobre un despeñadero. Y que parecía que se hallaba a punto de precipitarse cuesta bajo. Sin embargo, de manera misteriosa, la piedra se mantenía en mágico equilibrio. Esta rareza de la naturaleza atrajo durante mucho tiempo a miles de curiosos visitantes. Pero, una vez, en febrero de 1912, la piedra cayó, de manera tan enigmática como se había mantenido suspendida desde tiempo inmemorial. Los indios forjaron la leyenda de la piedra de Tandil. También en la región tandilense, existe aun hoy otra extraña piedra vinculada con la leyenda de la piedra El Centinela. Dos leyendas, dos formas de veneración de dos fantásticas rocas. La veneración fue también lo que pobló el espíritu del escritor Ricardo Rojas, el creador de la doctrina de Eurindia. Cuando la piedra de Tandil se derrumbó, Rojas se encontraba en las cercanías del Cerro La Movediza, la montaña que albergaba a la piedra en su cumbre. Inmediatamente acudió al lugar de la caída y, poco después, escribió un texto con el propósito de preservar la estirpe sagrada, misteriosa, de la piedra que burló durante largos soles y lunas las leyes estrictas de lo posible. El escrito de Rojas que trascribimos abajo, La piedra muerta, es acompañada con numerosas fotos de época de la piedra cuando se movía sutilmente en la cumbre del cerro La Movediza. Un texto olvidado, que dormía en un estante de la biblioteca del Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El destino, y el crítico teatral Jorge Dubatti (que durante varios años trabajó en el instituto arriba mencionado) me llevaron a él. Y ahora le damos nueva existencia en este paraje virtual de Temakel, donde buscamos volver a experimentar la sagrada faz de nuestra geografía.

Esteban Ierardo


En la localidad de Tandil, en la provincia argentina de Buenos Aires existió una piedra muy singular. Que oscilaba sobre un despeñadero. Y que parecía que se hallaba a punto de precipitarse cuesta bajo. Sin embargo, la piedra se mantenía en mágico equilibrio. Esta rareza de la naturaleza atrajo durante mucho tiempo a miles de curiosos visitantes. Pero, una vez, en febrero de 1912, la piedra cayó, de manera tan enigmática como se había mantenido suspendida. Los indios forjaron la leyenda de la piedra de Tandil. También en la región tandilense, existe aun hoy otra extraña piedra vinculada con la leyenda de la piedra El Centinela. Ricardo Rojas, el creador de la doctrina de Eurindia. Cuando la piedra de Tandil se derrumbó, Rojas se encontraba en las cercanías del Cerro La Movediza, la montaña que albergaba a la piedra en su cumbre. Inmediatamente acudió al lugar de la caída y, poco después, escribió un texto con el propósito de preservar la estirpe sagrada, de la piedra. El escrito de Rojas La piedra muerta, es acompañada con numerosas fotos de época de la piedra cuando se movía sutilmente en la cumbre del cerro donde buscamos volver a experimentar la sagrada faz de nuestra geografía.

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